
El exministro de la Presidencia, Yerko Núñez Negrete, retornó a Bolivia después de casi cinco años de exilio en Brasil, país al que se trasladó tras ser investigado en el caso “Golpe de Estado II”. Su regreso se produce en un nuevo escenario político, días después de la liberación de la expresidenta Jeanine Áñez, con quien compartió gabinete durante el gobierno transitorio de 2019.
Según reportes de medios benianos, Núñez cruzó la frontera por Guajará-Mirim y emprendió viaje hacia Rurrenabaque, su tierra natal en el norte del Beni. En esa localidad, familiares, amigos y simpatizantes organizan una caravana de bienvenida para este jueves, en la que se prevé la participación de vecinos y sectores sociales que lo recuerdan como exalcalde y representante de la región amazónica.
El exministro fue una de las figuras más visibles del gobierno de Áñez y, tras su salida del país en 2020, se declaró “perseguido político”, denunciando una ofensiva judicial en su contra. En sus redes sociales, Núñez reiteró recientemente ese sentimiento al afirmar:
“Fui perseguido injustamente, pero nunca vencido. Dios me dio fuerza para resistir, fe para perdonar y esperanza para seguir adelante”.
Durante su gestión pública, Núñez también se desempeñó como senador por el departamento del Beni y alcalde de Rurrenabaque, donde goza de amplio respaldo local. Su retorno marca el cierre de un prolongado periodo de exilio y reaviva la expectativa sobre su rol político en el nuevo contexto institucional del país.







