Hay 600 familias damnificadas por la riada que inundó el municipio de Tipuani, en el norte de La Paz, dispersas en cinco comunidades, según informó la concejal Angélica Alejandro, quien pide a las autoridades nacionales que apoyen a las víctimas con vituallas y maquinaria pesada. Señaló que se necesita drenar las aguas servidas que afectan a unas 250 viviendas.

“Pedir al Viceministerio de Defensa Civil, que nos apoye con las motobombas, para dragar las aguas servidas. Los vecinos no tienen agua potable, alimentos y ni para cocinar, han perdido todo, sus concinas, muebles, porque la riada los sorprendió por la madrugada, hasta los útiles escolares han perdido y sería importante que nos ayuden como medio de comunicación”, informó Alejandro a Visión 360.

La concejal aclaró que aún no hay un registro cerrado de la cantidad de familias y domicilios, afectados, además que continua la cuantificación de daños causados al ornato público, por la riada que ingresó el domingo por la madrugada, que inundó el pueblo hasta 10 metros de altura.

Los vecinos comienzan a sufrir por la falta de energía eléctrica, el desabastecimiento de combustible y alimentos. Los cooperativistas mineros perdieron maquinaria.

Debido al nivel del agua los caminos comunales y vehiculares están intransitables, por lo que el personal de la Alcaldía no ha logrado comunicarse con los pobladores de Chima, La Rinconada, Grito, Loma y Cangalli, comunidades donde también hay familias damnificadas.

Personal de la Dirección Distrital del Ministerio de Educación, que ayer se reunió con representantes de los padres de familia y los directores de las unidades educativas, transmitió sus observaciones sobre varias falencias que existen para atención de los alumnos por parte de la Alcaldía de Tipuani, como la falta de medicamentos y el mal estado de las aulas.

En ese sentido, el personal de la Distrital, en coordinación con maestros y padres de familia, definieron que no suspenderían las clases y se determinó dar “dos semanas de tolerancia”, tiempo en el cual no se exigirá la asistencia, el control de uniformes y la presentación de útiles escolares, hasta después de los feriados de carnaval.

No obstante, se informó que las clases presenciales en Chima son virtuales, porque el primer piso de la Unidad Educativa 16 de Julio aún se encuentra bajo el agua. El personal técnico afirmó que no hubo medidas de prevención y que al igual que pasó en 2024, las clases “virtuales” se extendieron hasta el mes de abril.

No obstante, los dirigentes de las juntas vecinales reportaron que, desde el domingo, el 80% de las poblaciones no tienen electricidad, por lo que no tienen luz por las noches y no pueden cargar los aparatos celulares para mantener la comunicación.