El presidente Rodrigo Paz defendió la reciente decisión de su gobierno de eliminar el Impuesto a las Grandes Fortunas, argumentando que el objetivo central es fomentar que los empresarios bolivianos traigan sus recursos desde el exterior para invertirlos en el país y generar empleo.

De acuerdo con el mandatario, alrededor de 2.500 millones de dólares producidos en Bolivia permanecieron fuera del país durante años, principalmente en naciones vecinas como Chile, Argentina y Paraguay, motivados por la existencia del impuesto. “Queremos que esos recursos vuelvan, que se transformen en inversión y en oportunidades de trabajo para los bolivianos”, afirmó Paz en un mensaje difundido en sus redes sociales.

El presidente precisó que empresarios de ciudades como El Alto, Oruro y Potosí solían mantener su capital en el extranjero para evitar la carga tributaria. “Me contaban que preferían no pagar impuestos para poder invertir en Bolivia y no dejar el dinero en Estados que lo malgastan”, relató.

Paz también cuestionó la efectividad del impuesto, creado durante la administración de Luis Arce, señalando que beneficiaba únicamente a determinados sectores del Estado y no contribuía de manera significativa a áreas prioritarias como la salud y la educación. La normativa gravaba patrimonios superiores a 30 millones de bolivianos con alícuotas que oscilaban entre 1,4% y 2,4%.

El gobierno apunta con esta medida a reactivar la inversión privada interna, atraer capitales al país y fortalecer la economía nacional.