
La angustia es profunda, pero la esperanza permanece intacta. Joaquín Velarde, padre del piloto Pablo Andrés, quien comandaba la avioneta desaparecida el miércoles en la ruta Baures – Trinidad con cinco personas a bordo, expresó entre lágrimas su dolor y su fe inquebrantable: “Como padre, mi corazón me dice que mi hijo está con vida” asegura.
La aeronave partió ayer con destino a Trinidad, transportando a tres mujeres y un niño que requería atención médica urgente. La última posición conocida se situaría a unos 20 o 30 kilómetros antes de la población El Carmen, donde se perdió todo contacto.“Estamos muy preocupados.
Es una situación muy difícil, pero sentimos que ellos están con vida. Lo único que pedimos a la población es que se una en oración, que nos ayude con fe y esperanza”, rogó el padre.Desde muy temprano, familiares, amigos y autoridades se han movilizado. Tres aeronaves —entre ellas una perteneciente a la Fuerza Aérea— han sobrevolado la zona. “Los colegas de mi hijo están ayudando, han salido a buscarlo porque en la aviación hay hermandad. Se cuidan entre ellos, y ahora lo están haciendo con Pablo”, afirmó visiblemente emocionado.La familia ha gestionado el apoyo de la Fuerza Armada y ha solicitado el uso de helicópteros para facilitar la búsqueda en terrenos de difícil acceso. “Solo pedimos que no se detengan, que no pierdan la fe. Nosotros sentimos que están vivos. Yo lo siento como padre. Lo único que nos queda es confiar en Dios”, concluyó.El pedido de la familia es claro: oración, solidaridad y compromiso para que Pablo y los ocupantes de la avioneta regresen sanos y salvos. Hoy, más que nunca, la fe vuela junto a ellos.
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