
ASUNCIÓN, PARAGUAY – En una jornada que redefine el mapa del comercio global, la Unión Europea (UE) y el Mercosur firmaron este sábado en Asunción el acuerdo de libre comercio más ambicioso de su historia. El pacto, cuyas negociaciones iniciaron en 1999, crea un mercado integrado de 700 millones de consumidores que representa el 30% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.
La firma, celebrada en el emblemático Banco Central de Paraguay, fue presentada por los líderes de ambos bloques como una respuesta contundente al proteccionismo. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó que el acuerdo privilegia el «comercio justo sobre los aranceles», enviando un mensaje de estabilidad en un momento de alta volatilidad geopolítica.
El evento coincidió con las recientes amenazas arancelarias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo que llevó al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, a calificar el tratado como una apuesta decidida contra el uso del comercio como «arma geopolítica».
El tratado elimina aranceles para más del 90% del comercio bilateral. Entre los puntos más destacados del intercambio se encuentran:
- Exportaciones europeas: Se verán favorecidos sectores de automoción, maquinaria, vinos y bebidas espirituosas. Se estima un crecimiento del 39% en las ventas de la UE hacia el bloque sureño.
- Exportaciones del Mercosur: Facilitará la entrada a Europa de carne, azúcar, arroz, miel y soja. Se prevé un incremento del 17% en las exportaciones sudamericanas hacia el Viejo Continente.
Pese al optimismo de los mandatarios, el acuerdo enfrenta una feroz resistencia en Europa. Miles de agricultores en Francia, Polonia, España e Irlanda han tomado las calles con tractores y barricadas, temiendo una «competencia desleal» por la entrada de productos sudamericanos con normativas de producción distintas.
Para mitigar este conflicto, la Comisión Europea ha incluido cláusulas de salvaguarda que limitan los cupos de productos exentos de arancel e intervienen en caso de una desestabilización del mercado interno europeo. Estas concesiones fueron clave para lograr el voto favorable de países como Italia, aunque no han logrado apaciguar las protestas en el campo francés.
Posiciones de los líderes regionales
- Santiago Peña (Paraguay): Elogió el camino del diálogo y la cooperación como herramientas de desarrollo.
- Javier Milei (Argentina): Aunque apoyó la firma, instó a que la implementación no incluya «cuotas o salvaguardas» que restrinjan el espíritu liberal del pacto.
- Yamandú Orsi (Uruguay): Afirmó que el tratado aporta reglas claras en tiempos de incertidumbre.
- Brasil: Ante la ausencia de Lula da Silva, el canciller Mauro Vieira subrayó que el pacto construye una «multipolaridad estable y pacífica».
Aunque la firma representa un hito, el proceso aún no concluye. Para su entrada en vigor, el documento debe ser ratificado por el Parlamento Europeo y por cada uno de los parlamentos nacionales de los países miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay). Se espera que este proceso legislativo enfrente nuevos debates intensos, especialmente en las capitales europeas donde la presión del sector agropecuario es mayor.







