
En menos de dos meses de su gestión, el presidente Rodrigo Paz se enfrentó a su primer conflicto de gran magnitud: el paro indefinido convocado por la Central Obrera Boliviana (COB) en La Paz. Durante la jornada, al menos cinco policías resultaron heridos por la detonación de cachorros de dinamita en enfrentamientos con manifestantes que intentaron ingresar a la Plaza Murillo. Los uniformados fueron trasladados al Hospital Obrero para recibir atención médica.
La Policía Boliviana informó que los lesionados presentan heridas compatibles con ondas expansivas y anunció que se investiga el uso de explosivos en las movilizaciones. Además, cinco mineros fueron aprehendidos por presunta manipulación de explosivos y, según representantes de derechos humanos, otras ocho personas fueron detenidas durante la intervención. Funcionarios de la Defensoría del Pueblo y de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos se trasladaron al lugar para supervisar el estado de los aprehendidos.
Los incidentes se produjeron cuando los manifestantes intentaron romper los cordones de seguridad instalados en el centro paceño. Efectivos de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) utilizaron agentes químicos para dispersar a los movilizados, tras aproximadamente 25 minutos de tensión.
El dirigente de la COB, Mario Argollo, señaló que las protestas responden a un mandato popular y reiteró la demanda de abrogación del Decreto Supremo 5503, que elimina la subvención a los carburantes. Por su parte, comerciantes del centro denunciaron pérdidas económicas provocadas por los bloqueos en plena temporada de fiestas.
Hacia el mediodía, la Policía retomó el control del centro de La Paz, mientras las autoridades sanitarias atendían a los efectivos heridos y el Ministerio Público procesaba los casos de los aprehendidos por manipulación de explosivos, consolidando este hecho como el primer gran conflicto que enfrenta la administración de Rodrigo Paz.








