El excomandante del Ejército, general Juan José Zúñiga, llegó esta madrugada al Aeropuerto Internacional de El Alto escoltado por dos personas, para cumplir una serie de requerimientos judiciales vinculados al caso por el presunto “golpe fallido” del 26 de junio de 2024. El militar, que cumple detención preventiva en la cárcel de El Abra, en Cochabamba, viajó a La Paz con autorización expresa de un juez mediante un documento fechado el 18 de noviembre, que establece que su salida se realiza bajo “estricta responsabilidad del Régimen Penitenciario” y que, una vez concluidas sus diligencias, debe retornar a su recinto carcelario.

Declaraciones del general Zúñiga

Al llegar a La Paz, Zúñiga habló con los medios asegurando que es inocente del “intento de golpe de Estado”, ya que la orden fue directa del ex presidente Luis Arce y denuncio que durante “un año y medio” se le impidió declarar:

“Nunca me dejaron declarar. Nunca permitieron que dijera mi verdad.”

El general manifestó que la orden para movilizar tropas el 26 de junio de 2024 provino directamente del entonces presidente Luis Arce Catacora, y resaltó que los soldados que participaron son héroes, porque no respondieron a las provocaciones del exministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo.

Asimismo, pidió públicamente la liberación de todos los presos políticos que, según su versión, fueron responsabilizados y culpados por el “golpe fallido”. Señaló que ha relatado a las autoridades todo lo sucedido, así como las acciones de la agencia 2020-24 en la Plaza Murillo durante los hechos.

El excomandante explicó que las órdenes presidenciales fueron transmitidas a su Estado Mayor —jefe de operaciones, jefe de inteligencia y jefe de logística— y posteriormente al entonces ministro de Defensa, Edmundo Novillo, quien durante un acto en Totora le indicó:

“Cumpla. No se objete a la orden del presidente.”

Añadió que al día siguiente recibió una llamada de Fernando Rodríguez y otra persona, a quienes calificó de “sinvergüenzas”, preguntando si los tanques estaban disponibles.

Ingreso encapuchado a la Casa Grande del Pueblo

Según su relato, un día antes de los hechos, la secretaria del presidente, Gelorio, le instruyó acudir a la Casa Grande del Pueblo “con el rostro encapuchado” para evitar la prensa. Allí fue recibido en el despacho de Marianela Prada, donde también se encontraban:

  • Marianela Prada, ex ministra de la presidencia
  • Hugo Moldis, a quien acusó de planificar “acciones sucias contra el Estado”
  • Edmundo Novillo, exministro de Defensa

En esa reunión, afirmó, se le indicó demostrar públicamente el apoyo del poder militar al gobierno legalmente constituido, ante la supuesta amenaza del sector transporte.

El 26 de junio en Plaza Murillo

Zúñiga relató que las brigadas militares habían llegado al Estado Mayor desde el domingo previo y permanecieron allí hasta el miércoles, “a la vista de casi dos mil personas”. A su juicio, tanto el ministro como el presidente no podían desconocer la presencia militar.

Al dirigirse a la Plaza Murillo, observó un entorno “extrañamente despejado”: sin policía, sin barricadas, sin controles. Señaló que dentro del Palacio de Gobierno había “francotiradores” y que medios de comunicación y movimientos sociales ya estaban presentes con pancartas contra el golpe, aparentemente preparadas la noche anterior.

Zúñiga aseguró que la intención de estos montajes era provocar enfrentamientos entre militares, policías o manifestantes. Incluso mencionó el incidente en el que Sonia golpeó un blindado, calificándolo como parte de la provocación que los soldados evitaron responder.

Diligencias judiciales

A las 09:00, Zúñiga se presentó en la División de Riesgos Profesionales para la firma de un compromiso personal, un requisito destinado a reducir riesgos procesales frente a las supuestas víctimas dentro del caso por los hechos del 26 de junio de 2024. Tras cumplir este trámite, brindó breves declaraciones a la prensa, reiterando su solicitud de liberación para los presos políticos y ratificando que su relato se limita a lo ocurrido durante el movimiento militar en la Plaza Murillo.

Posteriormente fue trasladado nuevamente a la cárcel de San Pedro, desde donde debía retornar a Cochabamba alrededor de las 21:00, según fuentes del operativo. Su presencia en La Paz generó amplia cobertura mediática, al ser considerado un actor central en la reconstrucción de los hechos del 26 de junio de 2024.