El Gobierno, a través del ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, rechazó las recientes movilizaciones convocadas por la Central Obrera Boliviana (COB) contra el Decreto Supremo 5533, señalando que estas protestas tienen un “tinte político” y criticando a la dirigencia sindical.

“La Central Obrera es una institución que hay que respetar y cuidar, pero las dirigencias actuales, atadas al pasado e influenciadas por actores que ya dañaron la economía, buscan mantener prácticas que no benefician al país”, afirmó Espinoza.

El ministro también cuestionó la falta de acción de la COB durante la reciente escasez de combustible, cuando el transporte debía esperar hasta siete días por gasolina o diésel, y los taxistas enfrentaban filas de 12 a 15 horas. “En ese momento no dijeron nada, no les preocupaba la inflación”, sostuvo, subrayando la incongruencia de las movilizaciones actuales.

Espinoza advirtió que, aunque se respeta el derecho a la protesta, el Ejecutivo actuará “absolutamente firme” para garantizar que quienes deseen trabajar y circular puedan hacerlo con normalidad, y acusó a ciertos sectores de buscar beneficios políticos con estas acciones.

Con estas declaraciones, el Gobierno busca marcar distancia entre la institución sindical y su dirigencia actual, enfatizando que las movilizaciones no deben interferir con la economía ni afectar a la ciudadanía.