
El expresidente Evo Morales calificó el proceso judicial contra Felipe Cáceres, acusado de presunto narcotráfico, como un “montaje político” dirigido a encubrir la corrupción en el gobierno de Luis Arce y generar tensión social. Según Morales, detrás del caso no habría un procedimiento judicial imparcial, sino una estrategia para desacreditar a antiguos funcionarios y mostrar obediencia ante organismos internacionales.
Cáceres, exviceministro antidroga durante la gestión de Morales, fue recientemente puesto bajo detención domiciliaria tras descubrirse una factoría de cocaína en las cercanías de su lugar de trabajo en la explotación de áridos. Para el exmandatario, este hallazgo se estaría utilizando como “herramienta política” más que como un hecho judicial objetivo.
Morales aseguró que el caso se presenta como “una ofrenda ante la ONU y como carta de sumisión frente a intereses externos, buscando sembrar convulsión y división en Bolivia”, y convocó a organismos internacionales a inspeccionar personalmente la situación para constatar lo que considera “falsedades propagadas por el gobierno”.
El exjefe de Estado insistió en que estas acciones no lograrán dividir al país y advirtió que su intención es únicamente distraer la atención de los problemas de corrupción y judiciales que enfrenta la administración de Arce. Este pronunciamiento se produce en un contexto de creciente confrontación política, donde la línea entre la justicia y la política se percibe cada vez más difusa.











