La provisión de gas licuado de petróleo (GLP) en Santa Cruz atraviesa una situación crítica. La Cámara Departamental y la Cámara Nacional de Distribuidores advirtieron este jueves que el sistema de abastecimiento está al borde del colapso debido a la escasez de garrafas, insumo indispensable para millones de familias que utilizan este combustible como principal fuente de energía doméstica.

El presidente de la Cámara Departamental, Ernesto Zamora, recordó que, de acuerdo con el Censo 2024, el 65% de los hogares cruceños depende del GLP, cifra que en la capital llega al 70%. “La cadena de distribución se sostiene con lo mínimo y está a punto de quebrarse. El problema no es el gas, sino el contenedor: no existen garrafas suficientes para mantener la operación”, señaló.

En la misma línea, el presidente de la Cámara Nacional, Fernando Segovia, informó que actualmente las distribuidoras operan con apenas el 15% del total de garrafas disponibles. “Una empresa que antes movía 10.000 garrafas hoy apenas dispone de 1.500. Esto obliga a acelerar la circulación de camiones, muchas veces en horarios nocturnos, pero la consecuencia es evidente: menos camiones en las calles y menor disponibilidad de gas en los barrios”, advirtió.

El dirigente explicó que el origen del problema está en los desequilibrios acumulados en el sistema de reposición y reparación de garrafas, administrado por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). En los últimos cinco años, dijo, solo se ha rehabilitado una parte de los envases en desuso, mientras más de un millón y medio se acumulan en engarrafadoras como “cementerio de garrafas”, sin que hayan sido recicladas o sustituidas.

Segovia agregó que el esquema tarifario, congelado desde hace varias décadas, limita la capacidad de inversión de las empresas privadas para mantener el servicio. “La cadena está tensionada y, si no se corrigen estos desequilibrios, el sistema puede colapsar en cualquier momento”, advirtió.