
La falta de combustible en Bolivia está afectando de manera directa al transporte terrestre, tanto interdepartamental como provincial. Un recorrido del equipo de Radio Actualidad por la Terminal Bimodal evidenció que la escasez está aumentando los costos operativos y limitando la disponibilidad de servicios.
En el transporte provincial, los precios de los pasajes han subido considerablemente. Los viajes hacia la Chiquitanía, que antes costaban alrededor de 100 bolivianos, ahora se cotizan entre 120 y 140 bolivianos. Esta alza responde al encarecimiento del combustible y otros gastos operativos.
En el transporte interdepartamental, los buses hacia La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí permanecen paralizados. Los choferes aseguran que llevan varios días haciendo largas filas para abastecerse de diésel, lo que retrasa la salida de los viajes programados y genera mayores costos por tiempo de espera.
Algunas empresas logran obtener pequeñas cantidades de combustible, permitiendo que salgan pocos buses. Estos servicios se llenan rápidamente ante la alta demanda de pasajeros que buscan trasladarse para visitar a sus familiares durante Todos Santos.
La situación refleja un impacto económico inmediato: las tarifas aumentan para los pasajeros y las empresas enfrentan mayores costos operativos y pérdida de productividad, evidenciando la necesidad de un suministro regular de combustible para garantizar la estabilidad del sector.










