Las perturbaciones que afectan la economía dejarán sentir todo su impacto sobre los intercambios comerciales internacionales el próximo año, pero la organización ha pedido a los países no optar por el proteccionismo, porque sus consecuencias podrían ser todavía peores.
Según el organismo económico, el PIB mundial aumentará un 2,8 % en 2022 y un 2,3 % en 2023.
Según la OMC, la demanda de las importaciones se desacelerará porque el crecimiento será débil en las mayores economías, que son las que suelen estimular la dinámica económica.
Ya se puede avizorar con claridad que los elevados precios de la energía causados por la guerra entre Rusia y Ucrania causarán una disminución del gasto de los hogares y elevarán los costes de la producción industrial.
Mientras, en Estados Unidos, donde se estima que el crecimiento será un poco más sólido que en Europa, el endurecimiento de la política fiscal afectará a los sectores sensibles a los tipos de interés, como el inmobiliario, automotriz y las inversiones fijas.









