
En una noche que prometía concentrarse en propuestas para el futuro del país, el debate presidencial organizado por el Tribunal Supremo Electoral derivó en un agudo enfrentamiento entre los candidatos Eduardo del Castillo, representante del Movimiento al Socialismo (MAS), y Samuel Doria Medina, líder de Unidad Nacional.
Lo que comenzó como un intercambio de ideas pronto se transformó en un cruce personal, luego de que Del Castillo insistiera en referirse a su adversario con el diminutivo “Samuelitio”, una forma que Doria Medina consideró despectiva. Visiblemente molesto, el empresario y político le pidió que cesara con los apodos, recordando que en el pasado ya fue blanco de sobrenombres ofensivos como “Sonia”, un seudónimo que según denunció fue creado por un narcotraficante para desacreditarlo públicamente. Sin dar marcha atrás, Del Castillo elevó aún más la tensión al afirmar que “el verdadero apodo” de Doria Medina era “Kencha”, expresión que generó incomodidad tanto entre los participantes.
El episodio marcó uno de los momentos más polémicos de la jornada, eclipsando brevemente la discusión sobre propuestas económicas y sociales que debía ser el eje central del debate.







