
COCHABAMBA, BOLIVIA – Sectores productivos del Trópico de Cochabamba manifestaron su máxima preocupación ante la agudización de la escasez de Gas Licuado de Petróleo (GLP), advirtiendo que la falta del energético amenaza con paralizar procesos agrícolas vitales. Los dirigentes de la región señalaron que los cupos actuales son insuficientes para cubrir las necesidades de secado de hoja de coca y maduración de frutas, actividades que dependen íntegramente de este combustible.
El dirigente intercultural Aquilardo Cari Cari informó que, en las zonas rurales del Chapare, el precio de la garrafa ha escalado hasta los Bs 90, cuadruplicando el precio oficial de Bs 22,50. Esta situación obliga a los agricultores a abandonar sus labores para trasladarse a centros urbanos, donde deben enfrentar largas filas y una distribución irregular por parte de los camiones repartidores.
“El cupo asignado no satisface la demanda real del agro. Sin gas, el secado de la producción se detiene y las pérdidas para las familias productoras serán cuantiosas”, alertó el dirigente.
Mientras el mercado interno sufre desabastecimiento, las autoridades han identificado un incremento masivo en el contrabando de GLP hacia países vecinos, particularmente a Perú. En la zona fronteriza de Desaguadero, el incentivo económico para el tráfico ilegal es alarmante debido a la brecha de precios:
- En Bolivia: El precio oficial subvencionado se mantiene en Bs 22,50.
- En Perú: Una garrafa boliviana puede comercializarse por hasta 180 soles (aproximadamente Bs 308), lo que representa un beneficio de más del 1,200% para los contrabandistas.
La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) reconoció que este desvío ilegal, sumado al acopio por pánico y a problemas logísticos derivados de bloqueos previos, ha mermado significativamente los volúmenes disponibles para el consumo doméstico y productivo nacional.
Pese a que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ha reportado un incremento en los despachos diarios para normalizar el suministro, la percepción de escasez persiste. El Gobierno atribuye las filas actuales a una «sobredemanda» generada por especulación y a la dificultad de tránsito para las cisternas en ciertas rutas.
Ante esta emergencia, los productores del Trópico han solicitado al Gobierno Central y a la estatal petrolera una revisión urgente de los cupos destinados al sector agrícola y un refuerzo inmediato de los controles militares en las fronteras para frenar el drenaje de gas subvencionado hacia el exterior.









