
Bolivia inicia este sábado un cambio histórico en su política interna y exterior con la investidura de Rodrigo Paz Pereira como presidente, poniendo fin a casi dos décadas de gobiernos del MAS y marcando el comienzo de un Ejecutivo de orientación centrista. El mandatario electo ha prometido un país más abierto al mundo, con énfasis en relaciones internacionales y estabilidad económica.
En La Paz, la plaza Murillo se prepara para ser testigo de un acto que combina tradición, protocolo y gestos diplomáticos. Jefes de Estado y altos funcionarios de distintos países estarán presentes, subrayando un giro en la política exterior boliviana. Entre los visitantes destacan los presidentes Javier Milei (Argentina), Gabriel Boric (Chile), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay) y Yamandú Orsi (Uruguay). Por su parte, el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, destacó la emoción de participar en la ceremonia.
La jornada oficial incluirá una visita a la Catedral Metropolitana, la entrega del Bastón de Mando de las Fuerzas Armadas y un recorrido por la plaza Murillo, antes del juramento presidencial en el Hemiciclo de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Posteriormente, se prevé un desfile simbólico y reuniones bilaterales con delegaciones internacionales.
El evento simboliza no solo un cambio de Gobierno, sino también un reinicio de la diplomacia boliviana. La asistencia de líderes que permanecieron distantes de Bolivia durante los años del MAS, como los mandatarios de Chile y Argentina, refleja la intención de establecer puentes de diálogo y cooperación. En contraste, países como Cuba, Nicaragua y Venezuela, antiguos aliados del MAS, no fueron invitados, siguiendo la política de Paz de relacionarse con Estados democráticos.
Electo en la segunda vuelta del 19 de octubre con 54,96 % de los votos, Paz asume junto al vicepresidente Edmand Lara, enfrentando una economía en crisis y con la promesa de un modelo de “capitalismo para todos”. Sus primeros pasos como presidente estarán marcados por la apertura internacional, la búsqueda de estabilidad y la redefinición de la agenda política interna, en un momento decisivo para la historia reciente del país.









