
Entre la Avenida El Trompillo y la zona San Aurelio, una mujer de la tercera edad enfrenta cada día la dura realidad de la soledad y la precariedad. Vive sola en una vivienda en condiciones vulnerables, rodeada de residuos que ella misma recoge para poder subsistir.
Botellas, cartones y latas son su única fuente de ingresos. Cada jornada recorre calles y contenedores, recolectando materiales que luego vende para cubrir sus necesidades básicas, como alimentación y medicinas. A pesar de su esfuerzo, la fragilidad de su entorno y su condición de adulta mayor convierten cada día en un verdadero desafío.
Vecinos de la zona hacen un llamado urgente a la solidaridad, solicitando apoyo para brindarle alimentos, limpieza de su hogar y acompañamiento, con el fin de que pueda vivir con dignidad y seguridad.
La historia de esta mujer es un recordatorio de que, detrás de cada rostro en nuestras calles, puede existir una vida marcada por el esfuerzo silencioso y la necesidad de ayuda. La comunidad espera que su caso no pase desapercibido y que juntos se pueda mejorar su calidad de vida.









