
La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) anunció la suspensión temporal de Bolivia tras declaraciones del presidente electo, Rodrigo Paz, consideradas como “agresivas” hacia Venezuela, Cuba y Nicaragua. La medida busca, según el bloque, proteger la cohesión política y diplomática de sus miembros frente a lo que calificaron como un posicionamiento contrario a los principios de la Alianza.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, respaldó la decisión y calificó a Paz como “antibolivariano, antisucrista y proimperialista”, además de advertir sobre las consecuencias de su actitud frente a los países miembros. Maduro acusó al mandatario electo de actuar bajo la influencia de la embajada estadounidense, lo que, según él, contradice la tradición de relaciones estrechas de Bolivia con el bloque.
Paz, en contraste, afirmó que la suspensión “no le preocupa” y reiteró que su gobierno buscará relaciones internacionales basadas en la democracia como principio, dejando claro un giro en la política exterior boliviana respecto a la gestión de Arce y Morales. Por su parte, Luis Arce criticó las declaraciones de Paz como “lamentables” y resaltó la importancia del apoyo histórico de la ALBA en áreas como educación, salud y cultura.
El bloque, integrado por Venezuela, Cuba, Nicaragua, Dominica, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, Granada, Santa Lucía y Bolivia, aseguró que la suspensión “no afecta los vínculos afectivos y solidarios” con el pueblo boliviano, aunque subraya la tensión política que abre un nuevo capítulo en las relaciones regionales.









