
Tras casi mil días de detención preventiva en el penal de Chonchocoro, el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, brindó sus primeras declaraciones públicas, donde reafirmó su postura política de oposición al Movimiento al Socialismo (MAS) y denunció haber sido víctima de una persecución que, según dijo, no logró quebrarlo.
“Este sacrificio fue un compromiso que hice con mi pueblo: jamás huir, jamás venderme al Movimiento al Socialismo, jamás arrodillarme y jamás humillarme”, expresó Camacho, visiblemente emocionado. Señaló que durante su reclusión reflexionó sobre errores del pasado, valoró a personas que no supo apreciar en su momento y reconoció las consecuencias personales de su decisión, como no haber podido ver crecer a su hijo.
Camacho aseguró que no negociará su libertad ni sus principios, y que regresa a Santa Cruz con el propósito de retomar el mando departamental: “Voy a llegar directo al aeropuerto, nos iremos a la Casa de Gobierno… y de nuevo asumo mis funciones. Vamos a salvar esta gestión tras una mala administración”.
Respecto a los conflictos internos en la Gobernación, el gobernador apuntó contra sus detractores, acusándolos de haberlo “entregado y negociado” con el oficialismo. “La venganza no es mía, la venganza es de Dios”, dijo, aunque también anunció que iniciará una férrea defensa institucional y evaluaciones a la gestión realizada en su ausencia.
Finalmente, reiteró su compromiso con Santa Cruz, asegurando que trabajará para garantizar una mejor calidad de vida para su gente, sin importar quién ocupe la Presidencia del país. “Voy a ser, como siempre, un defensor firme de mi departamento, de mi pueblo y de mi gente”, concluyó.








