
Como ocurre en todas las fechas cívicas y especiales, las tiendas de alquiler de disfraces en la calle Ballivián se llenan de estudiantes que buscan sus mejores atuendos para celebrar a las madres con coloridas danzas, cantos y poesías.
Paralelamente, varios comerciantes aprovechan la gran afluencia de personas para ofrecer productos como pipocas, manzanas acarameladas y otros, con el objetivo de incrementar sus ingresos en medio de la crisis económica.









