El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles «recíprocos» contra decenas de países, incluido Bolivia, justificando su decisión en supuestas prácticas comerciales injustas.

Así, el Gobierno de EEUU impuso a Bolivia un «arancel mínimo» del 10%, que entrará en vigencia desde el 5 de este mes. La misma medida afecta a Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.

El mandatario estadounidense impuso aranceles superiores al 10% a decenas de países, incluidos los de la Unión Europea (20%) y China (34%), estos nuevos impuestos entran en vigor el día 9 de este mes.

La lista de los países afectados por los nuevos impuestos de exportación a EEUU no incluye a Canadá ni México —principales socios comerciales de ese país.

El mandatario —quien estuvo acompañado por miembros de su gabinete, congresistas republicanos y trabajadores industriales— argumentó que los aranceles son una respuesta a los impuestos directos e indirectos que otros países aplican a los productos estadounidenses.

«Nos cobran, les cobramos. ¿Cómo puede alguien molestarse?», alegó.

Los aranceles son impuestos aduaneros que, con el libre comercio internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial, fueron progresivamente bajando. Pero ahora han regresado con fuerza de la mano del presidente de EEUU.

Repercusión en Bolivia

La noticia generó preocupación en sectores y expertos económicos, quienes lamentaron las nuevas dificultades para exportar productos al mercado americano.

Por ejemplo, para el gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, «la subida de aranceles hará cuesta arriba la exportación» y calificó la medida como una «triste noticia», que el mercado más apetecido del planeta, Estados Unidos, se haga más difícil de conquistar con nuestros productos.

«Aquí hay una lección aprendida: México y Canadá, que tienen negociado un Tratado de Libre Comercio con EEUU, no sufrirán el castigo arancelario para los productos cobijados por dicho convenio que establece arancel cero para el intercambio recíproco. Con este antecedente, igual tratamiento podrían reclamar países como Chile, Perú, Colombia y otros, bajo la premisa de no discriminación, además que los TLC establecen previsiones para evitar su incumplimiento y una afectación al comercio», señaló Rodríguez al diario cruceño El Deber.

Por su parte, el analista Gonzalo Chávez afirmó que la decisión del Gobierno de Trump «es un golpe directo a sectores clave de exportación bolivianos».

«Al aumentar el costo de acceso a un mercado grande, Bolivia pierde competitividad, ingresos en divisas, empleo y confianza. Como economía pequeña, no tiene margen de presión, y la medida puede tener efectos negativos multiplicadores si no se diversifican los destinos de exportación y no se mejora la productividad», acotó a través de un post en sus cuentas en las redes sociales.