
Unos 9.500 internos del penal de Palmasola, en Santa Cruz, dejarán de recibir alimentación a partir de este martes debido a una deuda de tres meses que la Gobernación mantiene con la empresa encargada del suministro de comida. La situación ha sido calificada como crítica por las autoridades penitenciarias, que advierten sobre el riesgo de un rebrote de violencia dentro del centro carcelario.
La suspensión del servicio alimentario ha encendido las alarmas en el penal más grande del país. Los internos, que dependen exclusivamente del suministro diario de alimentos, se enfrentan a una posible crisis humanitaria si no se soluciona el conflicto en las próximas horas.
Ante esta grave situación, las autoridades del centro penitenciario anunciaron una conferencia de prensa desde el interior del penal, con el objetivo de denunciar el abandono institucional y alertar a la opinión pública sobre el riesgo que corren los reclusos y el personal de seguridad.











